El Martinismo



El Martinismo

La Escuela Martinista de los Filósofos Desconocidos fue fundada por Martínez de Pasqually y continuada por L. C. de Saint Martin.

La Orden Martinista es estrictamente una Orden esotérica basada en el sistema de Logias que perpetúa una cadena Iniciática que transmitió Martínez de Pasqually y Louis Claude de Saint Martin, ambos Hermanos de la Rosa+Cruz en el siglo XVIII.

Las enseñanzas se basan en un sistema de pensamiento filosófico, esencialmente una Gnosis Cristiana, basada principalmente en los principios doctrinales recogidos en el tratado llamado: "El Tratado de la Reintegración de los Seres a sus originales virtudes, poderes y cualidades", escrito por Martínez de Pasqually.

Este trabajo da una interpretación particular de la Creación, de la Jerarquía de Seres, de la Caída del Hombre y de la forma que tiene el Hombre de recobrar su estado original y restablecer sus privilegios. Martínez de Pasqually consideraba que el Hombre está en el exilio en esta existencia terrenal, privado de todos sus verdaderos poderes.

Por consiguiente, el objetivo principal del hombre debe ser trabajar para ser restaurado a la condición original. Esto puede lograrse siguiendo ciertas técnicas.

L. C. de Saint Martin le dio un carácter más contemplativo al Martinismo. Él abandonó las prácticas teúrgicas de su Maestro y encontró medios más espirituales para lograr el mismo resultado. Así desarrolló lo que es conocido en terminología Martinista como el "Camino Interno" de Reintegración.

La similitud de nombres entre Martínez y Saint Martin ha dado lugar a mucha confusión acerca de a quien seguían los Martinistas. La respuesta es bastante simple: a ambos.

Sus respectivos seguidores comparten la misma creencia: la Gloria Divina del Origen del Hombre, y el mismo objetivo: recobrar esa gloriosa Divinidad. Sólo sus métodos varían, unos más partidarios de la técnica basada en la teurgia, otros en la técnica de la guía interna e iluminación.

El propósito de la Orden es ayudar a la iniciación interna. La iniciación no puede comprarse, aunque si puede ser auxiliada mediante la transmisión de la cadena iniciática a estudiantes preparados apropiadamente.

A todos los que desean entrar en la Hermandad se les permite encontrar su propio camino. La Orden Martinista tiene miembros de ambos sexos siguiendo la herencia de Saint Martin para extender la Luz Espiritual.

 


ALGUNOS PRINCIPIOS GENERALES DE LA ORDEN Y CONDICIONES PARA LA ADMISIÓN


La Antigua Orden Martinista junta a los miembros de ambos sexos en grupos llamados Logias o Heptadas, sin diferencia acerca de su raza, nacionalidad, fe religiosa, ideología política, clase, sexo o condición social, teniendo como objetivo la mejora espiritual de sus miembros mediante el estudio y el conocimiento de la tradición iniciática.

La Orden sigue la orientación cultural, filosófica, litúrgica y mística dada por Martínez de Pasqually y Louis Claude de Saint Martin.

La Orden no impone ninguna restricción doctrinal dogmática a sus miembros.

La Orden enseña todo lo que considera útil y deja a los miembros la aplicación del conocimiento adquirido según su propia experiencia y asimilación.


La enseñanza se divide en tres Grados llamados:

* Asociado

* Iniciado

* Superior Desconocido

para que los Martinistas, cuando lo merezcan, puedan avanzar en sus estudios.

Para ser admitidos en la Orden los postulantes deben tener al menos 21 años.

Los postulantes deben ser libres, honrados, de buena moral y cumplir con las leyes del país en que vivan. Su conducta como un ciudadano libre debe ser pura.

Los postulantes no pueden ser ateos.

Los postulantes deben mostrar:

Gran tolerancia hacia todas las religiones.

Considerar a todos los que componen la Humanidad como sus Hermanos.

Estar siempre dispuestos a perdonar y eliminar, en lo posible, todo los impulsos de rencor o venganza.

Estar dispuestos a practicar la bondad, y ayudar tanto como sus posibilidades lo permitan, al débil y necesitado.

No es nuestro deseo llevar más fragmentación a la comunidad de iniciados Martinistas, sino proyectar un sentimiento de atracción en la cadena Martinista hacia una unión más íntima.

Extendemos nuestros brazos cordialmente en un saludo fraternal y amistoso hacia todos los Martinistas y esperamos trabajar estrechamente con todos en el Camino de la Reintegración, que es la labor que todos nosotros tenemos en común.